
Hace unos dias en la Universidad, en un curso llamado estrategias de la comunicación para medicina, en un grupo de alrededor de 24 compañeros de la carrera se nos solicitó lo siguiente: Debíamos pararnos frente a frente entre compañeros, independiente si eramos amigos o no, y ahí cara a cara decirle al otro las cosas positivas que sentíamos que transmitía la otra persona, y lo que percibíamos de él, pero sólo cosas positivas, ese era el límite. Fue una experiencia muy enriquecedora para todos, ya fuese que recibiéramos regalos de frases positivas o entregásemos a la persona al frente nuestras palabras llenas de conceptos buenos.
La razón de que haya comenzado mi escrito con lo anterior es porque una compañera me dijo: "Creo que si hay algo que me encanta, es que cuando saludas, a la vez sonríes siempre e iluminas el día a la otra persona, es cómo una carga de energía que transmites".
Luego conversé con varios amigos de antaño respecto a eso, y todos me ratificaron que siempre, independiente de la época, colegio, verano, siempre les transmitía esa alegría, el cariño a través de una sonrisa sincera, de una mirada honesta y cálida.
Eso me hizo pensar muchas cosas, hoy sonrío y siempre, porque es parte de mi filosofía de vida, de ver en cada pequeña cosa algo por lo que estar alegre, de disfrutar de lo mínimo, a veces inclusive de la inercia, de la estática inmóvil de las cosas, de disfrutar con sólo observar, con sonreír del alma en cada parpadeo y hacer brillar mis ojos de emoción al compás de un esbozo de sonrisa sincero, directo del corazón.
Es tan importante sonreír, se convierte en un terapia permanente para el bienestar propio, y además sirve para contagiar a los demás con la alegría que se transmite, pues en resumidas cuentas cada sonrisa que nace directo del corazón y del alma es un canalizador increíble de buenas vibras, y si además lo acompañas con una sonrisa honesta y sincera por parte de tus ojos siempre se convierte en un hecho que nunca pasa aíslado, ni para ti ni para quién te observa sonreír, son momentos que quedan grabados en la retina, reflejados en tu pupila y plenamente vivos y constantes en tu mente, pero por sobre todo en tu misma esencia de ser humano.
La sonrisa, o el mismo hecho de tratar de sonreír, constituyen un arte, el cual constantemente debemos cultivar. Nacemos con las herramientas y las capacidades para poder construír en base a ella obras maestras que podemos regalar en el día a día.
Ojalá todos quieran sonreír de manera permanente, comenzando desde el alma, haciendo fluir la alegría por los ojos y desbordándola por la sonrisa. Te aseguro que tu día mejora, y que más de alguno que te observe tendrá marcada esa sonrisa varios instantes despues, inclusive algunos la recordarán de por vida. En cadas momento podemos hacer cosás mágicas con nuestra vida, con nuestra emocionalidad, despertar el sentir a flor de piel y transmitir la energía misma de la vida es una cualidad innata que todos poseemos, por el simple hecho de ser seres humanos, y la sonrisa es un canalizador por excelencia de aquél sentir de dicha que la vida misma nos entrega y que sólo debemos estar siempre atentos a percibir, a responder de la mejor manera posible. Siempre con el corazón.







El arte de sonreír...
Parece que hemos pasado por experiencias similares y con resultados iguales, me explico: cuando era estudiante universitaria nos propusimos lo mismo, enfrentarnos unos con otros pero manifestando lo positivo y negativo que encontrásemos en nuestras personalidades, tomando como punto central que lo positivo iba a resaltar sobre lo negativo.
Por gracioso que resulte esta historia en común, aquello positivo que encontraron mis compañeros de carrera fue: "Si hay algo que nos fascina de ti es tu sonrisa, con ella transmites y entregas una carga de fuerza y energía que nos hace ver las cosas de distinta manera, ríes con los ojos, ríes con todo tu ser..." hasta el día de hoy conservo la misma sonrisa pues es parte de mi esencia, amo profundamente la vida y ello hace que mi alegría se manifieste en todo acto, sin obviar la tristeza que puedo sentir en determinados momentos.
Lo negativo que encontraron en mí...mmmm...eso es Secreto de Estado jejejjeje, en todo caso una va limando asperezas con su Yo interno a medida que se va madurando, a medida que se va aprendiendo y lo negativo de ayer sufre las modificaciones del caso.
Suscribo lo que dices: la sonrisa es un canalizador por excelencia de aquél sentir de dicha que la vida misma nos entrega y que sólo debemos estar siempre atentos a percibir, a responder de la mejor manera posible. Siempre con el corazón.
Un abrazo.
Primero que todo, mis agradecimientos ...
Primero que todo, mis agradecimientos hacia ti se volverán innumerables al parecer.
La verdad es que me da gusto ver que hay más personas que tienen vivencias parecidas, en donde pese a que los hechos nunca serán los mismos, la esencia de las vivencias será un hecho común que permitirá fraternizar de una mejor manera.
La sonrisa, que gran regalo a nuestra fisonomía y por sobre todo a nuestra capacidad de expresión, no hay nada como una sonrisa desde el alma, es algo que conquista en todo sentido. Que rico saber que tienes la sonrisa impregnada en tu esencia, que es algo tan tuyo, que siga contigo hasta el fin de los dias, te lo deseo de corazón.
Un saludo afectuoso