
Otra noche más, la luna me favorece resplandeciente en el cielo difuminado con destellos celestiales. El viento entra en su descanso habitual, suavemente acaricia el mar en calma para desearle un buen dormir, mientrás tanto me tiendo en la cubierta de mi bote, disfruto del cálido abrazo de esta noche en trance, y me pongo a pensar, cierro mis ojos en busca de mi esencia más pura, en busca de respuesta para enfrentar un mañana mejor.
La búsqueda a diferencia de mis otros viajes, al fin es indolora, la imagen que se dibuja en mi mente es simple, sin embargo representa mi Yo más fiel y puro, mi esencia como persona y ser humando, algo que quise sacar a relucir cuando decidí emprender este nuevo viaje.
En mi mente; de líneas suaves y toscas, ambivalentes texturas superpuestas, unidas por la gracia del artista, un vidrio con trizaduras, pero que mantiene intacta su entereza, su integridad y su función de dejar ver lo que se esconde ahí dentro, en aquél círculo interno; el mapa de mis dias, de mi vida y en el centro; adosada firmemente, la aguja de mi destino, de mi voluntad permanente, siempre apuntando firmemente en la misma dirección.
Cuan simple es el objeto imaginado, sin embargo cuan profundo es su significado para mi, es mi esencia, en mi vida he sido un brújula constante, sin importar el clima, la tempestad caprichosa, las caídas recurrentes, nunca ilesa, mi brújula mantiene intacta su tenacidad constante de apuntar en aquella dirección permanente de mi sentir en esta vida. Un poco oxidada, de vez en cuando requiere su mantención, el afinamiento exacto para que el viaje tenga un bue destino.
Mi brújula ha imbuído una dinámica constante a mi vida, una enriquecedora noción de ubicación permanente en que la resiliencia más profunda de mi alma se pone de manifiesto, mi amor por la vida, por disfrutar de lo que me rodea y abrir los ojos del corazón con honestidad.
Hoy, en estos días mi brújula ha entrado en mantención, hoy termino los ajustes, mañana quiero elevar el ancla y desafiar al mismo mar si es necesario y rogarle al viento por soplos de buenaventura, por briosas corrientes de aire que lleven mi bote en la dirección que mi brujula interna ha decidido apuntar desde tan largo tiempo, desde aquél momento a los 14 años en que mi conciencia despertó al mundo...
Por el momento disfruto de esta noche, doy rienda suelta a mis sentidos y disfruto del pensamiento constante, de la magia imaginativa que se desenvuelve en mi cerebro... de la chispa de vida que enciende cada rincón de mi ser...
El corazón en una mano, mi brújula en la otra, y las ganas constantes, imperecederas de siempre ver lo positivo y salir adelante sin importar el caprichoso clima que la naturaleza me impone...




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